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Inmunología Veterinaria

En los métodos serológicos se pretende detectar la presencia de anticuerpos frente a un agente determinado.

Cuando un animal tiene contacto con un agente su sistema inmune reacciona creando anticuerpos que hacen frente a la infección. En el laboratorio, se crea una reacción in vitro, presentando el antígeno a los anticuerpos de forma específica, cuando éstos reaccionan se confirma, por ejemplo, la infección del animal por parte de ese microorganismo.

Existen varias técnicas serológicas que se utilizan entre las que se pueden mencionar aglutinación, precipitación, fijación del complemento, anticuerpos fluorescentes.

Con las técnicas sexológicas se realizan estudios para:

  • Identificar anticuerpos frente a una infección.
  • Indentificar problemas del propio sistema inmune, como enfermedades autoinmunes.
  • Determinar la compatibilidad de la sangre en transfusiones.

Aglutinación: En esta reacción el antígeno puede ser una partícula inorgánica, un eritrocito o una bacteria. El anticuerpo agregado a una suspensión de las partículas, se combina con el antígeno de la superficie formando agregados visibles en forma de aglutinación.

Precipitación: Por interacción de las moléculas de anticuerpo y antígeno solubles, se forman complejos dando lugar a la precipitación de los mismos, la precipitación es según la concentración precipitación dependiendo de la concentración relativa de los reactantes.

Fijación del complemento: el complemento forma parte del sistema inmunitario humoral reaccionando de forma inespecífica, aparece en el suero y se compone de diversas proteínas. De forma similar a la “reacción en cadena” de la coagulación sanguínea, el sistema del complemento también necesita ser activado, p. ej. mediante la presencia de inmunocomplejos. La activación se produce únicamente con complejos de antígenos IgG1, IgG2, IgG3 e IgM, siendo estos últimos especialmente eficaces. Por esta razón, un elevado título de RFC puede ser un indicio de la presencia, p. ej., de anticuerpos IgM, o de una infección pasada recientemente.

Como en los anteriores casos, se forma un complejo antígeno-anticuerpo. Una vez producida esta reacción, se añade complemento y un sistema indicador que está formado por eritrocitos de carnero recubiertos de anticuerpos. En la muestra clínica que existan anticuerpos se fijará el complemento y no se producirá la lisis del sistema indicador.

Inmunofluorescencia

Inmunofluorescencia: Las técnicas citométricas de inmunofluorescencia se basan en la detección de antígenos presentes en la membrana de las células en suspensión. Para ello se aprovecha la existencia de anticuerpos monoclonales capaces de reconocer antígenos de membrana que permiten:

  • Reconocer una población celular.
  • Identificar las células con una determinada función.
  • Estudiar el grado de activación de una población celular.
  • Las técnicas de inmunofluorescencia se dividen en inmunofluorescencia directa e indirecta.
  • Inmunofluorescencia directa. Son las que emplean anticuerpos a los que se ha conjugado directamente un fluorocromo.
  • Inmunofluorescencia indirecta. En estas técnicas el anticuerpo que reconoce el antígeno no está marcado sino que se utiliza un segundo anticuerpo conjugado con el fluorocromo y dirigido contra la especie del primero. Una variante de estas técnicas es la que utiliza el primer anticuerpo conjugado con biotina y posteriormente se añade avidina o estreptavidina conjugada con el fluorocromo.

Inmumocromatografía: En el siguiente esquema se resume el fundamento del método: es una de las técnicas de inmunodiagnóstico más modernas cuyas principales ventajas son la sencillez y rapidez del test.

La muestra se pone en contacto con la zona del conjugado. Esta lleva impregnada un conjugado formado por un anticuerpo específico contra uno de los epítopos del antígeno a detectar y un reactivo de detección. Si la muestra contiene el antígeno a detectar, éste se unirá al conjugado formando un complejo y empezarán a migrar a través de la membrana de nitrocelulosa. Sino, migrarán el conjugado y la muestra sin unirse.

La zona de captura está formada por un segundo anticuerpo específico contra otro epítopo del antígeno. Al llegar la muestra a esta zona, los complejos formados por la unión del antígeno y conjugado quedarán retenidos y la línea se coloreará (muestras positivas). Si la muestra no contenía el antígeno, el segundo anticuerpo no captura nada y la línea queda trasparente (muestras negativas).

La zona control está formada por un tercer anticuerpo que reconoce al reactivo de detección. Cuando el resto de muestra alcanza esta zona, el anticuerpo se unirá al conjugado libre que no ha quedado retenido en la zona de captura. Esta línea es un control de que el ensayo ha funcionado bien, porque se colorea siempre, con muestras positivas y negativas.

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